El enfoque
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) en línea
La TCC es un enfoque psicoterapéutico respaldado por evidencia que trabaja la relación entre lo que piensas, lo que sientes y lo que haces. En la práctica se traduce en un proceso estructurado, con herramientas que puedes aplicar fuera de la sesión.
¿Qué es la terapia cognitivo-conductual?
La terapia cognitivo-conductual parte de una idea sencilla: la forma en que interpretamos lo que nos pasa influye en cómo nos sentimos y en lo que terminamos haciendo. No se trata de «pensar positivo», sino de mirar con más claridad los patrones que ya están operando —muchas veces de forma automática— y revisar si realmente te están sirviendo.
Es uno de los enfoques más estudiados dentro de la psicología, y una de sus características es que trabaja de manera colaborativa: no se trata de que la terapeuta te diga qué hacer, sino de entender en conjunto cómo funciona tu caso concreto y probar formas distintas de responder.
Es un enfoque orientado al presente y a objetivos concretos. Eso no significa ignorar tu historia —muchas veces es justo ahí donde se entienden ciertos patrones—, sino que el trabajo se dirige a lo que hoy te genera malestar y a lo que te gustaría que fuera distinto.
Cómo trabaja la TCC con pensamientos, emociones y conductas
Estos tres elementos se sostienen entre sí. Un pensamiento anticipatorio —«esto va a salir mal»— puede disparar ansiedad, y esa ansiedad puede llevarte a evitar la situación. La evitación alivia en el momento, pero confirma la idea de que había algo que temer, así que el ciclo se refuerza.
En terapia trabajamos ese ciclo desde varios puntos a la vez:
- Pensamientos: identificar interpretaciones automáticas y las creencias que las sostienen, y aprender a examinarlas en lugar de darlas por hechas.
- Emociones: reconocerlas y nombrarlas con precisión, entender qué información traen y desarrollar formas de regularlas sin tener que suprimirlas.
- Conductas: revisar qué estrategias de afrontamiento estás usando —incluida la evitación— y probar respuestas distintas de manera gradual.
No es una fórmula rígida ni la misma secuencia para todas las personas. El punto de entrada depende de lo que esté sosteniendo el malestar en tu caso.
Qué podemos trabajar en terapia
Estos son los motivos de consulta con los que trabajo con más frecuencia. Puede que te identifiques con uno, con varios, o con algo que todavía no sabes cómo nombrar; eso también es un punto de partida válido.
Ansiedad y sobrepensamiento
Preocupación que no se apaga, anticipación constante, darle vueltas a lo mismo o revisar conversaciones una y otra vez. Algunas personas también experimentan episodios de ansiedad intensa. Es el motivo de consulta más frecuente y tiene una página dedicada donde lo explico con más detalle.
Autoexigencia y autocrítica
Esa voz interna que nunca considera que fue suficiente. Puede manifestarse como perfeccionismo, miedo al fracaso, culpa persistente o la sensación de estar a punto de ser descubierta a pesar de los logros. En terapia podemos explorar de dónde viene esa exigencia y cómo relacionarte contigo de una forma menos costosa.
Ansiedad social
Miedo al juicio de los demás, incomodidad intensa en situaciones sociales o laborales, dificultad para decir que no o para poner límites. Trabajamos tanto la interpretación de esas situaciones como habilidades concretas de asertividad y comunicación.
Estrés y regulación emocional
Estrés laboral o universitario sostenido, agotamiento emocional, irritabilidad o la sensación de estar funcionando en modo alerta. El trabajo va hacia entender qué sostiene esa activación y ampliar tus recursos para regularte.
Cómo es una sesión conmigo
Las sesiones duran 50 minutos y son por videollamada. La primera es un espacio para conocernos: hablamos de lo que te trae a terapia, de cómo se manifiesta en tu día a día y de lo que te gustaría que cambiara. A partir de ahí definimos hacia dónde enfocar el trabajo.
En las siguientes sesiones solemos partir de cómo estuvo tu semana y de lo que haya surgido con lo que trabajamos antes. Hay espacio para hablar de lo que necesites, y también un hilo de trabajo que le da continuidad al proceso. Muchas veces la sesión deja algo concreto para practicar: registrar situaciones, probar una respuesta distinta, observar un patrón.
La frecuencia habitual al inicio es semanal, para establecer un buen ritmo de trabajo, y se ajusta conforme avanza el proceso. Si quieres ver cómo funciona la modalidad, lo explico en cómo son las sesiones de terapia en línea.
¿Este enfoque es para ti?
La TCC suele encajar bien con personas que quieren entender qué les está pasando y además salir de la sesión con algo aplicable. Si te resuena trabajar de forma estructurada, con objetivos que vamos revisando durante el proceso y con práctica entre sesiones, es probable que este enfoque te resulte cómodo.
Dicho esto, ningún enfoque funciona igual para todo el mundo, y ninguna terapia puede garantizar un resultado. Lo que sí puedo decirte es que el proceso se adapta a tu caso y que la primera sesión existe precisamente para valorar si esto es lo que estás buscando.
No necesitas estar en crisis ni tener un diagnóstico para empezar. Tampoco necesitas llegar con todo claro: parte del trabajo es justamente ponerle palabras a lo que hoy se siente confuso.
Terapia cognitivo-conductual 100 % en línea
Actualmente todas mis sesiones son en línea, por videollamada. Soy psicóloga en Monterrey, y la modalidad en línea permite que el proceso continúe aunque cambie tu rutina, tus horarios o la ciudad en la que estés.
Gran parte del trabajo de la TCC —conversar, identificar patrones y practicar herramientas— puede desarrollarse también mediante videollamada, y para muchas personas este formato resulta una modalidad adecuada.
Agenda tu sesión
Si crees que este enfoque puede ayudarte, podemos empezar por una primera sesión y valorarlo desde ahí.
Agendar sesiónSesiones de 50 minutos, 100 % en línea. $500 MXN por sesión.